La valoración de una empresa mide tres elementos: sus datos reales, su posición competitiva en el sector y sus expectativas
financieras futuras..
Es un proceso complejo que nos permite estimar el rango de valores entre los cuales se encuentra el precio de la compañía.
Funciona como un instrumento de evaluación de los resultados de la empresa y de
su proyección a futuro.
A un
valor se llega mediante la aplicación de unas determinadas metodologías. Y la
utilización de diferentes metodologías pueden concluir en valores diferentes. El especialista en valoraciones analiza otras
variables, internas y externas a la empresa, para encontrar el punto aproximado
de confluencia entre los distintos métodos.
La valoración de
empresas es necesaria en múltiples ocasiones:
La valoración de empresas es un trabajo técnico. Para valorar correctamente
una empresa, se requiere un amplio conocimiento financiero. Al mismo tiempo, hay que conocer en profundidad el modelo de negocio de la empresa. También su estrategia corporativa y el mercado
en el que opera.
Por último, pero no menos importante, es fundamental identificar los factores que aportan valor a la empresa. Mirar más allá de los parámetros financieros
tradicionales tiene ventajas para las dos partes de la negociación. Al comprador le permite calcular mejor el valor real de la empresa; al vendedor,
justificar un precio de venta más alto.
La valoración es la herramienta clave para la venta de acciones o participaciones de una empresa. Es muy importante entender que la valoración de empresas es una ciencia incierta. Pero si se quiere vender una empresa, es imprescindible hacer una valoración cuidadosa y estricta. Solo así se cuenta
con los elementos necesarios para plantear una buena negociación con los
compradores.
Nuestro servicio de Valoración está dirigido principalmente a empresas pequeñas y medianas (pymes) de España y Perú.
El objetivo final de una valoración va a condicionar el método o métodos que vayan a utilizarse. Además, el método de valoración a utilizar podría cambiar en
función del destinatario. El comprador tenderá a usar un método que muestre
un valor menor de la empresa; el vendedor, uno que lo muestre mayor. Cuando se valora para negociar transacciones de compra y venta de acciones y participaciones, cualquier método
es válido, siempre que sostenga una negociación racional.
En TWICE CONSULTING utilizamos diversos métodos de valoración. El más utilizado por los valoradores es el descuento de flujos de caja, con nuestro propio modelo de valoración económica. Lo complementamos con métodos alternativos, como los múltiplos de transacciones
comparables, los múltiplos de flujo de caja y de EBITDA..
Qué es
El descuento de flujos de caja (DCF) es un método
de valoración basado en el futuro, no en el pasado. Estima el valor de una
empresa según su capacidad de generar caja en los próximos años. Consiste en proyectar los flujos de caja que la
empresa generará en los próximos años y traerlos a valor de hoy. Para ello se
aplica una tasa que recoge el riesgo del negocio.
En qué se basa
Se apoya en tres
elementos:
Cuándo es el método más
fiable
Es más fiable cuando la empresa tiene un historial
financiero sólido, un modelo de negocio estable y un plan razonablemente
fundamentado. Estas condiciones permiten proyectar el futuro con cierta
seguridad. Pierde fiabilidad en empresas muy jóvenes, con
resultados irregulares, o en sectores con cambios regulatorios o tecnológicos
rápidos. Ahí, proyectar varios años vista es más una estimación que un cálculo. En esos casos conviene contrastarlo siempre con
el método de múltiplos de transacciones comparables, tal y como hacemos en Twice Consulting.
Qué es
Un múltiplo es una
forma más rápida, pero menos precisa, de estimar el valor de una empresa comparándola con
operaciones ya cerradas de empresas similares del mismo sector. El más habitual
es el múltiplo sobre EBITDA (el beneficio antes de intereses, impuestos,
depreciaciones y amortizaciones): se toma el EBITDA de la empresa y se
multiplica por una cifra que resume lo que el mercado ha pagado recientemente
por negocios comparables, de un tamaño y sector similares.
Limitaciones
El múltiplo aplicado varía mucho según el sector, su momento de crecimiento, el tamaño de la empresa
y las operaciones comparables recientes: no existe un único múltiplo "de
mercado" válido para todas las pymes. Por eso, en cada valoración analizamos
las transacciones más recientes en el sector concreto de la empresa y su
evolución, en lugar de aplicar una cifra genérica.
Cómo usarlo
Este método se usa siempre como contraste del
DCF, no como sustituto: mientras el DCF se basa en las proyecciones propias de
la empresa, los múltiplos aportan una referencia externa de lo que el mercado
está pagando de verdad. Cuando ambos métodos arrojan un rango de valor
parecido, la valoración gana solidez; cuando difieren mucho, es señal de que
conviene revisar los supuestos de la proyección.
Una valoración no es algo que solo se necesite al vender la empresa. Es habitual encargarla en momentos como estos:
Dependerá de la complejidad de la empresa, estructura societaria, su tamaño y actividad, sector en el que opera, etc. Habitualmente, entre tres y cinco semanas desde que se recibe toda la documentación necesaria.
Un informe de valoración claro y fundamentado, útil tanto para uso interno como para presentarlo ante un comprador, un socio o una entidad financiera.